Radiohead: pureza contracultural

Come on , if you think

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You can take us all

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You and whose army?

Radiohead: You and whose army? 

Como digno hijo del siglo XXI que soy, conocí a Radiohead por medio de algún algoritmo que se predispone a destacar lo ya destacado. Me explico: tenía más o menos 14 años cuando en una reunión con mis amigos wanna be alternativos, le dijeron a Siri que pusiera la playlist de Spotify denominada Himnos de los 90s, en donde Spotify recopila las canciones con mayores reproducciones lanzadas en los 90s. Así fue como, mientras jugabamos Ping Pong, por primera vez escuche -como no podia ser de otra forma- Creep, de Radiohead. Recuerdo que no causó mayor impresión en mi, pues más allá de esas notas hiperdistorsionadas que Jonny Greenwood le arrancaba a su guitarra, no mucho más me pareció interesante. 

Sin embargo, mi verdadera aventura con Radiohead iniciaría -luego de haber escuchado en alguna noche familiar donde compartíamos con mis papás y mi hermano nuestras más modestas críticas musicales de la Voz Kids-, la presentación que una chica hizo de esa misma canción. Esa vez sí me impactó más, porque entre tanta ranchera y vallenato cantado por niños entre 5 y 10 años, destacaban la voz madura de tres adolescentes que cantaban sobre la alienación y lo extraño. Ahí, entonces, me interesé más por la banda, agregué Creep a mi playlist personal, y dejé que el algoritmo hiciera lo suyo, pasando noches enteras jugando Xbox mientras en mis audífonos sonaba alguna canción de Radiohead que el algoritmo de Spotify escogía al igual que Nerón decidía sobre la vida con su pulgar. 

Fue gracias a esa chica que supe que Radiohead era más que una guitarra distorsionada; era un grupo musical que de alguna forma me hizo descubrir la música por primera vez. Y eso, a manera de preámbulo, ya tiene un tinte contracultural, porque mientras en mis clases escolares la música que reinaba era el Reggaeton y el Bubblegum Pop norteamericano, existía, al mismo tiempo, Radiohead, haciendo una música que hasta ese entonces no era capaz ni de imaginar. 

Para explicar el papel de Radiohead en la contracultura, lo primero es determinar qué es la contracultura. Partiré del marco teórico que Britto García, en su libro El imperio contracultural: del rock a la postmodernidad propone, en el que la cultura (de forma simplificada) es el establecimiento de una idea dominante en una sociedad o comunidad, y una subcultura, es la idea que surgiendo de la cultura, representa para ella un cambio, una transformación, una divergencia de la misma. Así, sobre la subcultura, Britto explica que la contracultura es el resultado de la ruptura definitiva entre una cultura y una subcultura: "Cuando una subcultura llega a un grado de conflicto inconciliable con la cultura dominante, se produce una contracultura" (Britto, 2005, pg. 8)

A partir de aquel sencillo marco teorico, explicaré que Radiohead es contracultural por dos razones: (i) están en constante oposición musicalmente; (ii) las decisiones que toman en el desarrollo de su banda como marca son contraculturales. 

Radiohead vs Radiohead: cultura y contracultura. 

Pablo Honey.

Naturalmente, si la contracultura se explica por oposición a la cultura, lo contraculutral de Radiohead debe explicarse por oposición a algo, que en este caso, son ellos mismos. Pablo Honey (1993), es el primer ábum de la banda y es ya el más contradictorio. Con Creep como segunda canción del álbum, Pablo Honey es el trabajo que, no solo los da a conocer al mundo, sino que los catapulta a la fama, cumpliendo en tiempo record el sueño del rockero promedio. Sin embargo, a los 5 de Abdingdon no les entusiasma mucho ni Creep, ni el álbum. ¿La razón? Simple: es muy comercial. 

Radiohead tendría aún por ver muchas cosas en su carrera, y desde la parte musical, Pablo Honey no revelaba ninguna pizca de lo que se avecinaba. Sin embargo, por ser su debut, es el punto de arranque, el punto de comparación, y es, entonces, la primera forma de determinación de cultura dominante. Explico el símil: Pablo Honey es el álbum menos alternativo de una banda muy alternativa. Creep, es una canción musicalmente sencilla; la estructura musical de estrofa-coro-estrofa-coro-puente-coro no es para nada innovadora; tiene un compás de 4/4, y los instrumentos utilizados más notorios son una guitarra, una bateria, la voz de Yorke, y, un piano medio escondido. Creep no tiene cambios súbitos o inesperados, más bien, es lo opuesto: es predecible. 

Por la razón que sea, Creep es el éxito más grande de la banda hasta el día de hoy (con más de 1 billón de visualizaciones en Youtube y más de 2 billones de reproducciones en Spotify), y mientras los asentaba como un grupo supremamente intersante e importante en la escena musical de los 90s, también asentaba una base de fans gigante que se hallaban a gusto cantando sobre alienación y moviéndose al son de la distorsión.



The Bends

The Bends (1995) fue el segundo álbum de la banda británica, y el comienzo de su perpetua rebelión: Radiohead (cultura) vs Radiohead (contracultura). La banda, tras su precipitado éxito, comenzó a sentir una presión fuerte, en especial Yorke, quien sintiendose ofuscado por ella, escribió My Iron Lung, que se dice, hace referencia a la paradoja que Creep les representó como artistas, dandoles la vida, pero encasillandoles -asfixiandoles- en un estereotipo creativo. 

Paradója: lo asfixiante que resulta respirar en un pulmón de acero.


Radiohead renunció a la fama asegurada; habiéndo conseguido la fórmula del éxito, la jugada sencilla era repetirlo. Sí, tal vez, ganándose una que otra crítica mediocre -eso, sin embargo, no ha impedido al Reggaeton de triunfar-, pero al final, asegurando y reafirmando su posición en la industria. No obstante, giran el volante bruscamente, y en vez de seguir la estructura simple y segura, se arriesgan y emprenden el inició de su aventura como banda tratando de encontrar el sonido que les hiciera feliz tocar, y no el sonido que los aduladores de Creep pedían.  

OK Computer vs Kid A: giro copernicano.

Desde la músicalidad de Radiohead, se pueden hacer varios análisis que conduzcan a la conclusión de que Radiohead es contracultura de Radiohead. Sin embargo, ningún ejemplo es más claro que el enfrentamiento entre OK Computer (1997) y Kid A (2000). Luego de un sólido álbum como lo fue The Bends, Radiohead gozaba de buen estatus en su carrera. Sin embargo OK Computer, frecuentemente citado como uno de los mejores álbumes de la historia de la música,  representó el asentamiento de una nueva cultura dominante. Radiohead ya no solo era la banda de adolescentes con complejo de alienación. Ahora, la banda británica había demostrado que eran igual de capaces de distorsionar cuerdas de guitarras eléctricas como de hacer sonar elegantemente las cuerdas finas del violín. El jazz, la música clásica, la electrónica, entre otros géneros, encontraban armonía y sintonía en este álbum. Radiohead rompió su anterior esquema, logró escapar del estereotipo. 

Este suceso evidencia la dificultad de hablar de cultura y contracultura en una banda que todo el tiempo se reinventa. OK Computer es culturalmente dominante tanto como es contracultural. Es dominante porque estableció su nuevo distintivo, reafirmó lo que en The Bends apenas se sugería, y abandonó la impresión -culturalmente dominante- que se creó con Pablo Honey, instaurando así, una nueva cultura dominante, la de grupo musical más que banda de rock. Es contracultural porque rompió tantos esquemas como era posible romper: si la estructura de Pablo Honey era básica, en OK Computer era compleja; si antes usaban solo guitarra y batería, ahora usaban usaban violines y trompetas; si la letra era clara, ahora era críptica y misteriosa. Es, de hecho, tan contracultural, que unió a los irreverentes pelipintados-pelilargos de Abingdon con la elegancia y clase de la que se jactan las orquestas de musica clásica. En mi opinión, pocas cosas dan más cuenta del valor contracultural de Radiohead que el siguiente video -aunque como él, hay muchos-:
 
La Orquesta de la ciudad de Granada tocando No Surprieses de Radiohead.

Para referencia: fragmento de una entrevista de Jonny Greenwood y Thom Yorke 



Con el éxito crítico y comercial que recibió OK Computer, lo contracultural que representaba se convirtió en lo culturalmente dominante, matando a quienes veían al grupo como otra banda más de Grunge, y asentandola como una de las bandas más musicalmente rica. Eso a su vez generó, nuevamente, una presión gigante en la banda, quienes parecían haber tocado el cielo, en todo sentido. De ahí que su siguiente álbum Kid A (2000), sea ya, no una inclinación en el volante, sino un verdadero giro completo: un giro copernicano. 

Kid A lo rompió todo. Si antes el violín y la guitarra se daban la mano, ahora desaparecen sin dejar rastro. Tras hallarse en la cúspide, gozando del equilibrio entre reconocimiento crítcio y aprobación comercial, Radiohead desafió cualquier expectativa y tomó un camino que ni siquiera era posible advertir. Kid A es el giro más contracultural de la banda, pues se opone, ya no solo a ella misma, sino a la propia industria. Pero ello lo explicaré con más detalle más adelante. 

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Decisiones contraculturales: 

A manera de síntesis: Radiohead es contracultural desde su música porque en ella se advierten tendencias que luego se ven rotas por ellos mismos. Es decir, la cultura dominante que se impone musicalmente se ve irreconciliablemente enfrentada a la subcultura que le sigue a cada álbum. Y, aunque bien se habla es de música, la realización de la misma obedece a una filosofía diferente, a una cultura diferente, que en el microcosmos de Radiohead, constituye o no una dominancia frente a otras filosofías de hacer música que se manifiestan incialmente como subculturas, pero que, eventualmente terminan estableciendose como dominantes. 

Pues bien, lo contracultural de Radiohead no acaba en su microcosmos, sino que se extiende hasta el macrocosmos de la industria musical. Tres son los gestos -en orden de intensidad contracultural- que se quieren desarrollar acá: (i) El lanzamiento de The King of the limbs (2011) y A moon shaped pool (2016); (ii) El lanzamiento de In Rainbows (2007) por vía del modelo de negocio Pay As You Wish; y (iii) la libertad (liberación del artista) artística de Kid A.

¡Sorpresa!

El ya citado Britto García no solo explica la contracultura a la luz de su teoría, sino que la expone también a la luz de su realidad. Al menos en occidente, la cultura capitalista domina la cultura. Britto expone que: "(...) los aparatos que, al dominar los medios de producción y difusión cultural, dominan la cultura misma." (Britto, 2005). Obedeciendo a una lógica que parece sencilla: si la cultura de la música, la pintura, el cine, los libros, no es más diferente a un producto -la entrada al cine o la galería, el celular, el formato físico o digital del libro- quien domine el medio de su producción, domina, esencialmente, la propia cultura. 

Más allá de la discusión política y económica sobre el asunto, resulta interesante analizar el comportamiento de la cultura desde la dimensión de su producción, pues ella también es una cultura. Esto viene a cuenta porque el siglo XXI, caracterizado por la cultura del hiperconsumo, se refleja en la industria musical por el tipo de producción que decide apoyar. La música sencilla y ya conocida es la que termina siendo más aceptada por el público de hoy, pues se prefiere lo simple y lo seguro a lo complejo y arriesgado. 

El ciclo es sencillo: un artista saca un hit, eso lo lleva a la fama del mainstream, y se explota su fama a partir de la repetición. Por eso, la intriga o hype es fundamental, pues representa la ilusión de cambio, la anticipación de lo nuevo, aunque ello nunca realmente llegue, pues el artista está precondicionado a la formula del éxito, que no acepta el exceso de innovación como parte de sus variables. 

The King of the limbs se anunció para el 19 de noviembre de 2011. Cinco días antes del lanzamiento, Radiohead reveló esa fecha de lanzamiento del disco, obedeciendo a la lógica de la industria que busca crear expectativa para incrementar el impacto del lanzamiento. Sin embargo, de forma inesperada, lanzaron el disco un día antes del anunciado, sin realizar ningún aviso. Esta estrategia, aunque por más anticonvencional que sea, hace parte de la industria, y de la armonía que el capitalismo ha hecho con la contracultura. 

"Si esta mercancía es susceptible de tener un valor de símbolo, la empresa estudia la fórmula de realzar o alterar dicho valor mediante una operación sobre la apariencia del producto, que es conocida como styling. Y sólo al final, ya adoptada la forma de mercancía, trata de crear o elevar la demanda de la misma mediante la publicidad." (Britto, 2005). Para 2011, Radiohead contaba ya con una fama de rebeldía completa. Se habían reinventado varias veces y habían demostrado que no hacían parte de la lógica convencional a la que la mayoría de bandas sí obedecen. De alguna forma, la contracultura también tiene un valor de mercado, y el capitalismo aprovecha ese valor para explotarlo. Si Radiohead es la banda irreverente y poco convencional que parece ser, entonces, se le da valor y publicidad a esa idea, así, el público objetivo (por ejemplo, irreverentes marginados) confirman su adulación a la banda cuando ella se publicita conforme el ideal que previamente se aceptó. 

Algo similiar ocurrió en 2016 con el lanzamiento de A moon shaped pool, que días antes de su lanzamiento, Radiohead desapareció digitalmente, lo que en la era digital no parece ser la mejor forma de proceder ante el inminente lanzamiento de un nuevo disco. Sin embargo, la estrategia no convencional funciona porque a Radiohead se le asocia con no-convencionalidad, y ello, aunque puede ser contracultural, es, en mi opinión, una impura. 

Pay As You Wish

Pay As You Wish fue el método de cobro que Radiohead usó para cobrar a los oyentes por el álbum In Rainbows. En 2007, cuando el álbum salió, la banda dispuso que los fans pagaran lo que quisieran por el nuevo álbum. Más allá del significado que se le pueda dar al gesto, lo cierto es que la industria musical mueve montones de dinero, y lo logra por poner precios estandarizados a los discos, luego de realizar un estudio de mercado que defina, con base en estadísticas y cifras, cuál es el mejor valor, según una serie de factores que se consideran. Por eso, atenta directamente contra ese paradigma el que Radiohead cobre lo que a bien tengan para pagar los oyentes, pudiendo ser incluso menos de un dolar por disco. 

Aunque esto bien puede encajar en lo que se explicó en el anterior apartado, este gesto es de mayor intensidad contracultural, pues el marketing o branding de la banda no afectan directamente el nivel de ingreso que genera la banda para la discografíca, pero sí lo hace -y radicalmente- el no exigir un precio predeterminado por cada disco. Así, y teniendo en cuenta que lo que mueve cada industria en una sociedad capitalista es el dinero, realmente es un ataque directo contra la industria y lo que ella implica para la cultura dominante. 

Libertad: contracultura pura

Como dije, los anteriores gestos son contraculturales, pero parcialmente, y, en todo caso, impuros, porque se armonizan con el capitalismo, que es culturalmente dominante. Sin embargo, Radiohead es contraculturalmente puro y así fue demostrado en el 2000 cuando Kid A por primera vez vio la luz. 

Britto dice lo siguiente:  "El artista es libre sólo cuando renuncia a un público masivo" (Britto, 2005). A ello se le puede agregar que el artista es verdaderamente libre cuando renuncia a todo público, pues cuando el arte se produce sin consideración de a quien le llega es cuando verdaderamente se puede ser artista, esto es, expresar lo que se quiera como se quiera cuando se quiera. 

Pablo Honey fue el primer acercamiento de una banda que emerge a la escena musical de los 90s, siguiendo estructuras convencionales y adquiriendo un público objetivo definido. The Bends es la aproximación a una riqueza musical diferente, es el testing limits de Radiohead. OK Computer es una aproximación a la libertad, que se tropieza con la grandeza, encontrando así otro tipo de público, expandiendo sus horizontes. Kid A es la renuncia definitiva a la grandeza, al centro de atención: es la liberación del artista. 

Nada en Kid A hace sentido, y, a la vez, ¿sí lo hace? Si algo tienen en común todos los miembros de Radiohead es su pasión por la música, por el arte, y, en general, por la libertad de la cultura. Con Kid A rechazaron tajantemente la mega fama que Creep o incluso que OK Computer prometía, y ello no supuso ningún problema porque, tal vez, nunca fue esa la intención. Puede ser que mientras ensayaban en los salones de música del colegio de donde salieron estuvieran soñado con la grandeza de la fama, pero parece más plausible que estuviesen soñando con el deseo de hacer su próxima canción, como ellos quisieran. En Escuha Esto de Alex Ross, Ross cuenta cómo Colin Greenwood dijo que Radiohead debería "ser una emisora de radio alternativa, que emite esa música que se queda fuera de lo que consume todo el mundo". 

Los de Radiohead son en el fondo contraculturales -y de la forma más pura- porque atacan la unificación de la cultura. Defienden un mundo en el que los artistas puedan ser libres, explorando lo que quieren como quieren, sin temor a represalias capitalistas. 

En el mismo texto referenciado, Ross dice, hablando del apoyo que Radiohead ha significado para bandas innovadoras: "Este marketing de guerrilla es, a fin de cuentas, una forma de política: una protesta contra la homogeneización del panorama cultural" (Ross, 2010).  No hay nada más contracultural que luchar contra lo dominante, que no es otra cosa sino la definición de la cultura. Radiohead lucha, entonces, contra la propia noción de cultura. 

Radiohead no es solamente contracultural de forma pura, pues, en esencia, no les interesa la armonización que el capitalismo ofrece, sino que también, lo es de forma absoluta, no luchando contra un pedazo de la cultura, sino contra toda la concepción de la misma, propungando su anticoncentración. 

Radiohead es el recordatorio de que la autenticidad aún cabe en este mundo abarrotado de algortimos que premian y castigan sin consideración alguna adicional a la del papel verde y el metal dorado, que prometiendo comprar todo, se olvida de lo que no puede si quiera prometer. 

A manera de reflexión, consideración, e interpretación, dejo un último video, que al tiempo, es una de mis canciones favoritas de la banda, que tiene un verso que sintetiza, en mi opinión, la lucha contracultural que aun a día de hoy, representa Radiohead. 

"He used to do surgery, for girls in the eighties, but gravity always wins"


Bibliografía:

Britto García, L. (2005). El imperio contracultural: del rock a la postmodernidad. Caracas, Venezuela: Nueva Sociedad
Ross, A. (2010). Esucha esto. New York, NY: Farrar, Straus and Giroux.


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